Selime, Ihlara y la ciudad subterránea de Derinkuyu

Hoy se acaba nuestra estancia en Capadocia, tenemos que regresar a Kayseri para coger un autobús que nos llevará hasta Antalya, pero antes de esto tenemos todo el día por delante. Nos hemos levantado y tras desayunar y despedirnos de Chetin, el dueño de Hotel Ariarathes, hemos puesto rumbo al Valle de Ihlara. En el trayecto que nos llevaba desde Göreme a Ihlara tuvimos una pequeña crisis ya que nuestro GPS perdió la señal y nos dejó perdidos en medio de la nada, en otra entrada os recomiendo algunos GPS offline para android para ahorraros sorpresas. Conseguimos orientarnos y llegar hasta Selime, donde comienza (o termina, según se mire) el Valle de Ihlara. Visitamos el magnífico monasterio excavado en la roca, cuya entrada también nos permitiría más adelante el acceso al valle. En los alrededores se pueden apreciar paisajes que sirvieron de inspiración para recrear ciertos pueblos de la saga de películas de Star Wars.

Desde Selime sólo nos separaban unos pocos kilómetros de Belisirma, que fue la entrada que elegimos para acceder al valle. Aunque el camino para acceder el algo sinuoso al final del mismo hay un parking donde podemos dejar el coche sin miedo. Si vais en coche se recomienda esta entrada por ser más fácil aparcar, aunque la más famosa es la ubicada en Buradasiniz, que accede al valle a través de una enorme escalinata. En Belisirma también hay un par de restaurantes donde podemos comer antes de iniciar el paseo. Nuestra idea era completar andando el trayecto hasta Buradasiniz, algo menos de 4 kilómetros donde podemos encontrar varias iglesias excavadas en la roca mejor y peor conservadas. Durante el paseo estaremos casi siempre protegidos por la sombra de los árboles y paralelos al rio, por lo que es bastante agradable, muy alejado del calor de los valles lunares en los alrededores de Göreme.

Para terminar queríamos visitar otra de las formaciones más características de la zona: las ciudades subterráneas. La mayoría de los comentarios se debatían entre Derinkuyu y Kaymakli, nosotros elegimos la primera sin basarnos en nada concreto. Quizá fuera casualidad pero en Derinkuyu observamos a la gente más antipática y seca de todo el viaje, además de los más insistentes a la hora de pedir ayuda y limosna. La visita vale la pena aunque no es apta para claustrofóbicos, en algunas de las galerías es necesario entrar de rodillas y con linterna, sin embargo hay caminos alternativos para recorrerlas libremente sin necesidad de pasar por estos lugares. Una vez terminada la visita cogimos el coche de nuevo hacia Kayseri. Como comenté en la primera etapa del viaje en Capadocia, lo suyo hubiera sido llegar y salir desde Göreme, pero por horarios no pudimos hacerlo. En Kayseri nos esperaban de nuevo en la estación para llevarse el coche. Una vez que comprobaron que todo estaba bien pusimos poner rumbo a la costa.

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