Llegada a Estambul y visitas por Beyoglu

Comienzan las vacaciones de verano del 2013. Son las 6:00 y estamos en el aeropuerto de Barajas preparados para coger un vuelo de Alitalia con destino a Estambul, previa escala en Roma. A eso de las 13:30 aterrizamos en nuestro destino. Para entrar en Estambul es necesario tener visado, así que toca hacer el primer desembolso del viaje, aunque para más comodidad puede adquirirse y pagarse a través de Internet. En nuestro caso, la reserva del hotel incluía el servicio de transfer, sin embargo no tiene ninguna complicación llegar desde el aeropuerto a Estambul.

Hemos reservado en el Hotel Erboy, que tiene un precio de 60€ la noche (pagando en efectivo) y está a escasos minutos del Palacio Topkapi, la estación de Sirkeci y otras muchas atracciones de Estambul. El personal fue muy agradable, nos dio la bienvenida con un té de manzana y nos dijeron que si veníamos a apoyar las revueltas de la Plaza Taksim entre risas, como sabréis unos meses antes de viajar había habido algunas revueltas contra el régimen, sin embargo el ambiente es totalmente tranquilo. Lo recomiendo totalmente, es limpio, está totalmente insonorizado y cuenta con multitud de bares y tiendas alrededor.

Nuestro primer día iba a servir para reconocer un poco la zona y visitar el barrio de Beyoğlu. Para empezar bajamos hasta la zona de Eminönü y el Puente Gálata, donde comenzamos a tirar las fotos de rigor y a empaparnos del ambiente de la cosmopolita Estambul. Como teníamos hambre, decidimos pasear por la parte baja del Puente Gálata para cruzar el Cuerno de Oro (Haliç) y empezar a ver la oferta de los restaurantes y precios. Después de haber viajado por diferentes zonas de Turquía he de decir que Estambul es uno de los lugares donde los tenderos y camareros son más insistentes para conseguir que entres en su establecimiento. Finalmente nos decidimos por un pequeño restaurante que encontramos tras cruzar por completo el Puente Gálata. Por menos de 8€ tomamos un kebab de ternera con arroz, un sándwich a la plancha y las bebidas, para comer Turquía en general tiene una gran oferta de productos y muy buenos precios.

Con el estómago lleno comenzamos la subida hacia la Torre Gálata, en cuyas inmediaciones podemos encontrar algunas mezquitas e iglesias. A los pies de la torre empezamos a percatarnos de la gran cantidad de gatos que vagan por la ciudad, antes de viajar no sabíamos que Turquía está llena de gatos por todas partes. Desde aquí callejeamos hasta llegar a la calle Istiklal, una de las calles más comerciales de la ciudad. Mientras paseamos por esta calle aprovechamos para desviarnos por las calles aledañas, se pueden encontrar magníficas galerías y algunos rincones muy singulares. El paseo desemboca en la Plaza Taksim, donde un par de coches de policía son el único signo de la inestabilidad de la que se hacen eco muchos medios españoles. Con esto casi habíamos terminado con las visitas que teníamos planeadas para este primer día, así que nos pusimos a andar para disfrutar simplemente del ambiente. Atravesamos el parque al otro lado de la plaza y bajamos hacia el Bósforo para llegar hasta el Palacio de Dolmabahçe. Aprovechando la cercanía, y como fan del fútbol que soy, tenía apuntado pasar por el campo del Besiktas, uno de los equipos de la ciudad, sin embargo me quedé con las ganas ya que el estadio estaba siendo demolido para construir uno nuevo. Desde aquí paseamos a orillas del Bósforo para llegar de nuevo al Puente Gálata. Prácticamente era la hora de cenar, así que elegimos al azar uno de los muchos restaurantes que había en las calles cercanas a nuestro hotel, y la verdad que la elección fue muy buena, comimos algunos platos típicos turcos en un ambiente totalmente tranquilo.

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